
Justo hoy hace tres meses que me fui de viaje a Japón (¡cómo pasa el tiempo, ¿no?!), así que ya iba siendo hora de enseñaros estas fotos de Miyajima (宮島), también llamada Itsukushima (厳島), uno de los maravillosos lugares en los que tuve la suerte de estar durante esos días.
Llegamos a esta preciosa isla justo pasado el mediodía, tras una parada en Hiroshima (lugar del que no os enseñaré fotos pero que os recomiendo encarecidamente, ¡toda la zona del Museo Memorial de la Paz es visita obligada!), y lo primero que hicimos fue dirigirnos hacia nuestro ryokan a dejar el equipaje y, cómo no, sacar algunas fotos para enseñároslas...
Por si a alguien pudiera interesarle, se trata del Ryoso Kawaguchi.


Después de eso salimos a explorar la islita y a ver de cerca su imponente atracción principal, una gigantesca puerta Torii a la que se puede llegar caminando cuando hay marea baja, pero que parece flotar en medio del océano cuando esta sube. Un espectáculo en toda regla, increíble, una de las postales más bonitas que he visto y veré en toda mi vida, sin duda...

Y sin que sirva de precedente os enseño algunas fotos en las que aparezco; se las dedico muy cariñosamente al anónimo criticón que hace unas semanas me comentó que no se creía que hubiera estado en Japón porque no aparecía en ninguna foto. En fin, es difícil aparecer en las fotos cuando te pasas la mayor parte del tiempo sola, como fue mi caso, y el hecho de que ni mi secador ni mis planchas funcionaran allí también puede considerarse un motivo justificador, juzgar vosotros mismos...


En esta última seguramente estaría fotografiando el precioso atardecer que os muestro en las siguientes fotografías...




Y en esta estaba grabando uno de los cientos de vídeos que hice y que no puedo visualizar ni editar con mi ordenador... ¿Alguien que me lea sabe algo de edición de vídeos? Los grabé con una Nikon D3100 y no se me reproducen bien, ¡AYUDA! Si alguien puede aportarme alguna información de valor que me lo haga saber, le estaré eternamente agradecida.
Os dejo algunas fotos más, mismo Torii, mismo atardecer, distintos momentos...




Después fuimos a dar un paseo por las calles de Miyajima, desiertas un domingo de mediados de febrero por la tarde, como podéis ver... Misterio, paz, y mucha tranquilidad.


Para volver al anochecer al mismo sitio en el que estábamos antes, a contemplar cómo va subiendo la marea, a disfrutar del silencio... Sin duda un lugar en el que uno puede pasar horas en soledad, únicamente sentado, observando, pensando y fotografiando la misma escena una, otra y otra vez sin cansarse.




¿Veis de lo que os hablaba al contaros qué pasaba cuando subía la marea? La puerta se refleja en el agua y la estampa es simplemente preciosa y cautivadora...

Buscando un pequeño restaurante para cenar, por los pelos, a pesar de que aún no habían dado las nueve, por los caminos escasamente iluminados...

Y una foto para el recuerdo con el atuendo de rigor... Adelante, tenéis permiso para reíros ;P

Y después de dormir y de un gran desayuno japones, hora de despedirse de este pequeño y sagrado lugar, del Templo Itskushima...

Y de sus habitantes habituales, que de vez en cuando mientras intentan comerse lo que hay en tus bolsillos se cuelan en una instantánea y hasta parece que posen para ti con su mirada más seductora...

¡Espero que os haya gustado! :)








































